Aurora y Hildegart atrapan de nuevo

 Yo mate a mi hija (Una historia real), sólido montaje basado en el conocido crimen, llega a la sala Muntaner de Barcelona

 Carmen Domingo y Pep Molina llevan al teatro el insólito crimen

 

ROSANA TORRES, Barcelona

La historia de Hildegart y su madre Aurora Rodríguez impactó sobre manera en la prensa, no sólo española, de los años treinta. Ahora ha vuelto a impresionar a los espectadores de Yo maté a mí hija (Una historia real), espectáculo estrenado el pasado miércoles en la Sala Muntaner de Barcelona. Basado en la obra de Carmen Domingo, el director Pep Molina ha puesto en pie un bello y minimalista montaje que ha contado con un sólido equipo formado por los actores Teresa Vallicrosa, Neus Pàmies y Jordi Llordella; el director y actor Mario Gas que aquí ejerce como responsable de la iluminación; la actriz Mónica López como ayudante de dirección y Myriam Ibáñez y Natalia Sánchez, al frente del vestuario y la escenografía, respectivamente. Todos ellos están subyugados por la historia de Aurora Rodríguez. De la misma manera que el público la noche del estreno, que además supo agradecer con cerrados aplausos el notable e impactante trabajo de los responsables del espectáculo.

La historia, que devino en tragedia, siempre atrapa a quien la conoce. Aurora Rodríguez, una feminista republicana española, pergeñó minuciosa y cuidadosamente, en las primeras décadas del pasado siglo, un plan que puede catalogarse de monstruosidad, aunque en algunos aspectos no se aleja de lo que muchos padres desean para sus hijos: que éstos logren lo que consideran que es mejor para un ser humano.

Su  idea primigenia era crear una herramienta, a través de su hija, con la que poder liberar a las mujeres de su esclavitud. Ella decidió todo de antemano: como sería la concepción (con un sacerdote que consideraba inteligente y sano para que nunca le reclamara la paternidad), la crianza (con modernos y estrictos métodos pedagógicos), la ideología a inculcar (feminista para llevar a cabo la revolución sexual de la mujer)… Y sobre todo quién y qué sería su hija en el futuro: escritora, conferenciante, periodista y una de las mujeres de izquierdas más brillantes de su época.

Hildegart fue concebida y preparada excepcionalmente para llevar a cabo esa personal revolución y conseguir así una mujer perfecta y libre. Pero la joven terminó pensando por sí misma, lo que le costó la vida, ya que su madre no pudo soportar que se le escapara de las manos y el 9 de junio, cuando la joven tenía 17 años, le descerrajó cuatro tiros certeros (confesó haberse entrenado para no hacerla sufrir) mientras dormía. Un crimen que convulsionó a la sociedad de la época, ya que Hildegart ya destacaba como autora de libros sobre educación sexual y el papel de la mujer en la sociedad moderna.

Esta historia, años después de saltar a la prensa de su época, llegó a la literatura en 1972 con Aurora de sangre, del anarcosindicalista y escritor Eduardo de Guzmán. Al cine en 1977 con Mi hija Hildegart, de la mano de Fernando Fernán-Gómez, el guionista Rafael Azcona y el músico Luis Eduardo Aute. Al teatro alternativo, entre otros intentos (uno de ellos de Nuria Espert con Fernando Arrabal), en 2002 con Aurora, de Domingo Miras y el director Manuel Canseco.

Y ahí no queda todo. Hildegart, y fundamentalmente su madre, será el eje en torno al cual gire La madre de Frankestein, el penúltimo libro que está previsto publicarse en 2018, de la serie de seis, de Episodios de un guerra interminable, de Almudena Grandes, escritora comprometida que visibiliza a las mujeres y que también ha sido atrapada por Aurora y sus últimos años de vida, transcurridos en el manicomio de Ciempozuelos, ya que la autora del crimen no logró huir de la cárcel en 1937, como durante mucho tiempo se ha pensado. Carmen Domingo y la autora de Las tres bodas de Manolita, se intercambian hace tiempo información sobre este caso.

La historia atrapó, como a todos los que se acercan a ella, a Carmen Domingo, filóloga, autora de ensayos históricos, y especialista en el periodo de la II República y la posguerra. Escribió un libro sobre mujeres republicanas y dejó fuera a Aurora Rodríguez porque su historia le impactó de tal manera que no quería difuminarla y decidió investigar a fondo sobre ella. Así nació su libro Mi querida hija Hildegart (Ed. Destino 2008), la base de la que han partido ella y Molina para construir la obra de teatro a la que han incorporado algunas frases dichas por Aurora Rodríguez en una larga entrevista que concedió estando en la cárcel.

“Lo que hemos tenido claro todos es que había que luchar contra la imagen de loca que ha podido recaer sobre ella”, comenta el director, quien recuerda que muchas personas que conocieron a Aurora se mostraron fascinados por su encanto, inteligencia y cultura, como relató el periodista que la entrevistó durante meses.

Vallicrosa, reputada actriz catalana que encarna a la madre asesina en este montaje insiste en dejar claro que no juzga a esta mujer  e incluso “alguna vez pensaba que la entendía”.

El montaje, que es en castellano ya que no han querido alterar la fuerza de las palabras y el lenguaje de Aurora Rodríguez, permanecerá en la barcelonesa Sala Muntaner hasta el 12 de abril, momento a partir del cual iniciará una gira nacional.